El Ejército Nacional infiltró una célula de las Legiones católicas en Guadalajara y facilitó su descubrimiento en 1935. Así lo documenta Gibrán Eduardo Monterrubio García en un artículo publicado en Letras Históricas sobre esta organización clandestina, surgida entre 1932 y 1934 bajo el liderazgo de Manuel Romo de Alba. Su programa combinaba oposición anticomunista y antisemita al régimen posrevolucionario con boicots, huelgas, sabotajes y la preparación de un golpe de Estado para instaurar un orden social cristiano.
La principal prueba es un expediente judicial inédito del primer proceso penal por conspiración instruido en Jalisco, iniciado en febrero de 1935. El autor reconstruye sus etapas conforme al Código Federal de Procedimientos Penales de 1934 y coteja declaraciones, cateos, correspondencia, telegramas, impresos y objetos asegurados. Los testimonios muestran que el soldado José Pantaleón Castellanos ingresó por orden de sus superiores, ascendió dentro de la célula y reveló contraseñas, reuniones, jerarquías, planes y puntos de operación. Como proceden de un proceso acusatorio y contienen discrepancias, se contrastan entre sí.
El expediente muestra la estructura piramidal de la octava brigada y corrige una asociación repetida por la historiografía. El complot de 1932 de los hermanos Rigoberto y Juan Rincón Fregoso correspondía, según archivos eclesiásticos y judiciales, a la Liga de Penitencia: una iniciativa distinta, conocida y encauzada por el arzobispado. Las Legiones, en cambio, permanecieron ocultas; el autor distingue la sospecha sobre sociedades secretas en 1932, el rechazo reservado a los legionarios en 1934 y su aprobación condicionada en 1935. La cercanía cronológica entre ambos episodios no prueba una vinculación orgánica.
La infiltración y las delaciones quebraron parcialmente el secreto de las Legiones y permitieron condenar a Concepción Galván y Jesús Pozos; la sentencia de 1936 quedó sin efecto por la amnistía de 1937. Monterrubio sostiene que la exposición de Romo de Alba debilitó su liderazgo y probablemente favoreció su traslado a Ciudad de México y la reorientación del grupo hacia La Base. Esta relación es una interpretación fundada, no una certeza definitiva: la estructura sobrevivió en parte y el artículo deja abierta la reconstrucción completa de esa transformación.
Referencia bibliográfica: Monterrubio García, Gibrán Eduardo. (2026). «Desarticular complots católicos: las Legiones y el delito de conspiración en Guadalajara, 1932–1935». Letras Históricas, núm. 32, e7543, pp. 1–40. https://doi.org/10.31836/lh.32.7543.