Entre ciencia y magia: ¿quién decidía qué saber era legítimo?

Entre la Edad Media y el Renacimiento, la frontera entre ciencia y magia no fue fija: dependió de quién producía un saber, de cómo lo explicaba y de si la sociedad lo consideraba legítimo. Esa es la tesis de Karin Ueltschi en su artículo publicado en 2026 por la revista e-Phaïstos. Su recorrido muestra que prácticas y conocimientos hoy separados bajo las categorías de ciencia, técnica y superstición convivieron durante siglos en zonas de incertidumbre.

Ueltschi reconstruye esas fronteras a través de textos y tradiciones intelectuales que relacionaban el conocimiento con la experiencia, la filosofía y la posición social de quien lo ejercía. Contrasta el saber libresco de los clérigos con el conocimiento práctico de artesanos, transmitido muchas veces mediante la experiencia y el aprendizaje oral. También sigue la transformación de las categorías heredadas de la Antigüedad: las llamadas “artes mecánicas” quedaron asociadas al trabajo manual, mientras las “artes liberales” conservaron mayor prestigio. Una mirada material a ese vínculo entre práctica y conocimiento aparece en nuestra nota sobre Leonardo, el blanco de plomo y los matices azules. No se trataba de una división neutral: ordenaba jerarquías entre actividades y personas.

Esa clasificación podía cambiar. Virgilio, celebrado por su saber, pasó en relatos medievales de poeta erudito a reputado mago; figuras como Hipócrates y Alberto Magno tampoco quedaron al margen de sospechas. En ocasiones, la mujer instruida podía ser presentada como hechicera. Ueltschi sostiene que estas imágenes revelan la fragilidad de los límites entre conocimiento permitido y prohibido. Con el tiempo, las matemáticas, la geometría y la experimentación contribuyeron a transformar la manera de justificar el saber, aunque el proceso no fue una marcha simple ni inmediata hacia la ciencia moderna.

El artículo invita a entender que la autoridad del conocimiento también tiene una historia: depende de prácticas, instituciones y criterios de legitimidad que pueden modificarse. Su propuesta no borra las diferencias entre ciencia y magia; muestra que esas categorías no siempre estuvieron claramente separadas y que su delimitación tuvo consecuencias sociales. Ueltschi abre una pregunta de largo alcance: ¿quién define el conocimiento fiable en cada época? La cuestión dialoga con nuestra nota sobre los curanderos y la ciencia moderna.


Fuente académica: Karin Ueltschi, “Science ou magie ? La prouesse technologique à l’épreuve d’une hésitation épistémologique”, e-Phaïstos, XIV-1 (2026). Leer el artículo original.

Síntesis divulgativa elaborada por el equipo editorial de Anabasis Project, con apoyo de herramientas de inteligencia artificial, bajo supervisión humana.

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